sábado, 23 de mayo de 2020

Continuidad pedagógica en el Nivel Inicial o de cómo tejer vínculo con niñes pequeñes a la distancia


Descripción de imagen: de fondo la imagen de bloques de colores con diferentes formas apilados cerca de una pared y sobre ellos algunos juguetes de distintos animales: oso, leopardo, serpiente, gorila, entre otros. En la pared se reflejan las sombras de algunos de los animales y de las formas de los bloques. Recuadro bordó. En el margen superior izquierdo un cartel que dice "Docentes para qué?" y en el margen inferior derecho el título de la nota "Continuidad pedagógica en el Nivel Inicial o de cómo tejer vínculo con niñes pequeñes a la distancia".

Continuidad pedagógica en el Nivel Inicial 
                          o de cómo tejer vínculo con niñes pequeñes a la distancia

Si bien hoy no estamos de cuerpo presente en las salas, la tarea docente continúa y frente a este nuevo contexto nos encontramos reinventando las maneras de tejer vínculo y de ofrecer encuentro.  

Con menos de quince días de clases con les niñes, se interrumpieron los encuentros en las salas, los abrazos al llegar, los desayunos y meriendas compartidas, los momentos de patio o arenero, las canciones… Les proponemos un recorrido por distintas experiencias de continuidad pedagógica en el Nivel Inicial y sus implicancias para el trabajo docente.

Terminando la primera quincena del mes de Marzo, se decretó en la Argentina el aislamiento social obligatorio debido a la pandemia causada por el virus COVID19 que puso al mundo en emergencia sanitaria. Esta medida incluyó de igual manera a todos los niveles educativos, y al mismo tiempo que decretó que no habría clases presenciales propuso la continuidad pedagógica. A partir de esto se abrieron distintos interrogantes, por un lado un abanico de debates al respecto de qué es y qué significa la continuidad pedagógica, cómo se reconfigura el rol docente en modalidad virtual y  sobre todo qué implica para la  especificidad del Nivel Inicial
Esta suspensión del cotidiano, propuso un gran paréntesis en el primer período del año del nivel inicial, también llamado “período de inicio” otrora período de adaptación (siendo este movimiento desde la adaptación de algunes al inicio para todes ejemplo del inagotable ejercicio de reflexión y modificación de las prácticas de la Escuela Infantil). Recibir con calidez y respeto atendiendo a las necesidades familiares e institucionales es el objetivo prioritario. Es en este momento en el que comenzamos a conocernos: les niñes entre sí, nosotras con cada une en particular, con el grupo en general y, a su vez, con cada una de las familias. 

El primer encuentro en la sala, o mejor dicho, los primeros encuentros, son fundamentales en nuestra tarea ya que tienen como principal objetivo comenzar a tejer estos vínculos. A través del juego, vamos entendiendo y conociendo, maestras y niñes, quiénes son las personas con las que vamos a compartir en nuestro cotidiano, cómo son, qué cosas les gustan y cuáles no, sus nombres, sus alegrías, sus temores. Y también -y muy fundamentalmente- comenzamos a construir un tímido nosotres, que con el correr de las semanas crece y nos lleva a elegir un nombre para la sala/grupo y cuál es el mejor lugar para colgar las carteleras donde ubicaremos los dibujos, y los juegos y cuentos que vamos a repetir más de una docena de veces. 

Por lo general, pasada la niñez las personas olvidan el gusto por repetir y les extraña mucho cuando une niñe pide ver una misma película muchas tardes de su recién estrenada vida. En el Jardín valoramos esta acción de repetir las veces que haga falta todo aquello que disfrutamos, nos genera curiosidad o se nos presenta como un desafío, ya que de este modo empezamos a urdir la trama donde hacer crecer el tejido de palabras, historias, fantasías, conocimientos y sentimientos desde la cual nos relacionaremos con el entorno. Sin esta trama, el mundo se convertiría en un lugar mucho más complejo de habitar, mucho más si tenemos en cuenta de que por fuera de la Escuela Infantil y sus propuestas no hay muchos otros lugares que consideren a les niñes al momento de diseñar su arquitectura, mobiliario, posibilidades de acción y de producción de subjetividades, que no sean adultocéntricas o que no tiendan a la concepción de niñe-consumidor .

TEJIENDO LA URDIMBRE

Esta manera tan nueva de socializar y compartir que iniciamos hace menos de dos meses, es un constante descubrir y construir, entendiendo y atendiendo a la importancia y la urgencia de conservar el espacio que ofrece el Jardín. En este sentido, resulta interesante regar este hacer con sendos signos de interrogación: ¿continuidad pedagógica o continuidad vincular? ¿Son distintas una cosa de la otra en el Nivel Inicial? ¿Puede haber, en la escuela infantil, enseñanza sin previa construcción de vínculo? ¿Qué tipo de encuentro ofrecemos cuando está mediado por la virtualidad (en el mejor de los casos), y cómo se configura el encuentro cuando no hay señal, no hay datos, no hay para comer?

Con estas preguntas rondando en la mente y en el cuerpo, es que vamos construyendo  propuestas desde las escuelas. En algunas de ellas, de gestión privada, la comunicación fluye vía e-mail con las familias y vía Skype, Zoom -o alguna plataforma parecida- desde la cual es posible verse y escucharse. Tan acostumbrades al cara a cara y cuerpo a cuerpo, que al principio fue rara la idea de conectar virtualmente con les niñes. Pero pronto fueron apareciendo las manifestaciones de aquello: familias que  cuentan “el antes y el después” de la videollamada en el ánimo de les niñes; el fluir de lo que entre elles cuentan y de lo que se cuentan entre sí a partir de la propuesta de la maestra; el disfraz o juguete que traen para la ocasión, evidenciando la espera de aquel momento. En estos pequeños grupos la propuesta es en definitiva encontrarnos, escucharnos, vernos las caras. Compartir un rato del cotidiano entre docentes, familias y niñes. Vemos como interesante que esta modalidad ofrece la posibilidad de la toma de la palabra por parte de cada niñe, la oportunidad de decir, contar, preguntar. Aparece fuertemente cómo el juego y el vínculo -como pareja de contenidos- abraza e invita a cada une a ser parte de ese momento compartido. Podemos ver cómo les niñes a través de las canciones y propuestas se entusiasman cuando les nombramos y les ofrecemos algo para que “agarren” o más bien simulen agarrar (“como sí”) de las pantallas o nos ofrezcan, por ejemplo, comida hecha de masa para un títere, una cara graciosa para reirnos, nos muestran algún juguete de su casa, tocan un instrumento musical junto a nosotras mientras cantamos entre todes. Y en estos espacios también aparecen los miedos, los juegos a que alguien se enferma de coronavirus, la pregunta por los barbijos… también las angustias por la prolongación de la virtualidad y la falta de contacto.

En otros jardines, aquellos que se encuentran en zonas históricamente vulneradas en sus derechos, la cosa es bien distinta. Los encuentros más certeros se dan por teléfono y también con aquel miembro de la familia que se acerca a la Escuela Infantil Pública a buscar el bolsón de alimentos. Ésta es también una oportunidad para enviarle a les niñes una propuesta que les conecte con su maestra y su jardín, cuando en el celular no hay datos para descargar un audio, una imagen, entrar al mail o al padlet donde cada maestra sube las propuestas.  En una sala de cinco años de un Jardín del borde de la CABA, la entrega en mano de cartas con estampillas y la invitación a hacer el sobre y las  propias estampillas para responder la carta a su “Seño”, es una iniciativa que además de conectar con la novedad de recibir por vez primera una, invita a construir un ida y vuelta que es también el origen de muchas otras acciones: dibujar, preguntarse respecto de cómo se comunicaba la gente antes, descubrir que el sobre recibido es igual al ícono de SMS que aparece en la pantalla del celular y escribir, como puedan, lo que quieren contarle a su maestra. Sin conectividad no es sinónimo de desconexión y el intercambio epistolar aparece aquí como una propuesta democratizadora en una ciudad marcada profundamente por la desigualdad y la nula voluntad política de la gestión de Horacio Rodriguez Larreta por hacer algo al respecto. 

También encontramos espacios educativos donde la red se va tejiendo de una manera súper artesanal. Escuelas que son gestiones asociadas de entidades privadas y públicas que no reciben el bolsón de alimentos pero alojan a infancias en situación de vulnerabilidad social.  En este caso las estrategias se tejen al interior de cada equipo docente y redes barriales asociadas. La directora de una de estos espacios articula con las cooperadoras de otras escuelas públicas de la zona y recolecta en su auto donaciones de la comunidad, “bolsones sobrantes que no han sido entregados”, ropa de abrigo, libros, espirales, productos de limpieza, etc. Un grupo de familias y docentes auxilia en esta tarea y cada 15 días: 60 familias de esa institución (población actual y egresada) retiran su mercaderia gracias a la red.  Porque cuando el estado está ausente, la salida es colectiva. Esos sábados de encuentro con barbijos y ojos achinados de alegría, maestres y familias comparten ese tiempo de intercambio amoroso. Algunes llevan también sus juguetes y los intercambian con otra familia. Una vez que el juguete llega a otra casa está cargado de historia, de afecto y de comunidad. Así se va tejiendo la ternura y la posibilidad igualar algunas oportunidades. Esta red de encuentros, también ha sido nicho de nuevas experiencias colectivas al interior de cada grupo de familias, niñes y maestra que conforman cada “sala”. En una de las salas, una vez atendida la demanda urgente de garantizar el alimento para todes, comenzaron a circular recetas de tortas que preparaba la abuela o que vivían desde hace mucho en cada familia. La idea de sistematizar la información y armar un recetario colectivo llegó al poco tiempo. Resolver la urgencia en conjunto es el inicio de una serie de iniciativas y propuestas que también permite concentrarse en lo importante: estar cerca y acompañarnos en este contexto de aislamiento obligatorio. 

Sacar conclusiones definitivas es algo que en estos días de emergencia sanitaria hemos aprendido a evitar. Pero sí podemos dar cuenta de lo que vamos viendo con el correr de los días y es que los encuentros virtuales, las propuestas enviadas en sobres, los juguetes intercambiados, se vislumbra que lo que seguimos ofreciendo es el espacio para construir vínculo, entendiéndolo desde una mirada pedagógica. Como dice María Emilia López: el vínculo desde la ternura y la ternura como portadora de aquellas atribuciones de las funciones maternante y paternante, como la acción de contener, envolver, organizar, procesar los sentimientos indiscriminados que a veces agobian a los bebés [y a los niños pequeños]. La ternura como sostén para atravesar ese espacio de tiempo y de historia en que el niño inaugura su condición humana. El vínculo como trama en el que se sostiene la posibilidad de construir su subjetividad.” En definitiva, la ternura como envoltura que anida las individualidades de cada une y que nombra y da lugar a cada subjetividad

Muchas veces llega a un grupo de whatsapp de la sala una foto de un niño vestido de guardapolvo y mochila o un video de una niña que juega a que es una compañera particular mientras sus muñecos sentados en ronda son aquelles que no están en su casa y ella extraña. A veces una mamá, una mascota o una hermanita bebé es un padre, madre o abuela y así, jugando, se abraza algo del mundo conocido. El recuerdo llena de sentido tanta virtualidad cuando un niño de la sala, varado con su familia en Perú por el cierre de fronteras, mira las noches despejadas y se acuerda de “La luna está tapada” que cantaba el año pasado en la escuela. 

SEGUIMOS EDUCANDO

Realmente entendemos que esta tarea va de la mano con la ternura y el vínculo desde la ternura, donde en cada intervención intentamos brindar a les niñes escucha, contención, acompañamiento a pesar de las distancias inevitables.

Lo hasta aquí recorrido da cuenta, también, de la concepción de infancias desde la cual nos posicionamos y trabajamos. En esta virtualidad seguimos trabajando en pos de niñeces autónomas, participativas, creadoras. Y a pesar de no tener el espacio/tiempo de la sala para construir en clave de autonomía, vemos en estas propuestas que el foco sigue estando ahí: que puedan contarnos con sus palabras o sus expresiones sus emociones, sus creaciones, sus sentires, y a partir de ahí seguir pensando propuestas que les interpelen desde sus deseos, intereses, miedos, sensaciones… en el intento de aportar herramientas que les permitan expresar, qué sienten, qué piensan, qué inquietudes les genera todo esto que está pasando y todo lo que trae aparejada esta pandemia (angustias familiares, falta de trabajo, aislamiento, distancia de personas queridas, entre otras).

Vamos arribando de a poco a algunas orillas que presentan posibles respuestas pero que, más que nada, multiplican las preguntas que se suman a las que nos trajeron hasta aquí.  La única certeza es que la escuela, a través de sus equipos docentes y de conducción, está tejiendo redes entre las personas, ofrece un espacio de encuentro común y propone alternativas y soluciones a problemas concretos. La escuela continúa garantizando derechos. Las escuelas no son reemplazables. Les docentes, tampoco.



Nota de:
Elia de la Guerra
Renata Crespo
Candela García Sciaroni
Martina Senes
(Maestras del Nivel Inicial en distintas escuelas de CABA)

Diseño: 
Martín Gatti
Florencia Miguel


jueves, 14 de mayo de 2020

Educación popular, niñez y cuarentena

Descripción de imagen: de fondo la imagen de dos personas sosteniendo una bandera y escribiendo en ella. Se leen frases escritas como "Educación para crecer" "jugar, aprender". Una de las personas sostiene un libro en alto en su mano izquierda. Recuadro bordó. En el margen superior izquierdo un cartel que dice "Docentes para qué?" y en el margen inferior derecho el título de la nota "Educación popular, niñez y cuarentena".


Educación popular, niñez y cuarentena

La organización desde debajo de los Espacios Populares de Niñez y Juventud en el marco del distanciamiento obligatorio. Cómo son el acompañamiento, los cuidados y el apoyo escolar. Conversamos con educadoras populares

Sabemos que en nuestro país y en la mayoría de las sociedades latinoamericanas el trabajo de cuidados se sostiene en un porcentaje mayoritario por trabajo no remunerado, realizado al interior de los hogares o barrios, en su enorme mayoría por mujeres e identidades disidentes. Otra parte del trabajo de cuidados lo realizan las instituciones o dispositivos de cuidado, atención y educación de las infancias, que en algunos casos se despliega desde el Estado (las escuelas, los jardines infantiles y maternales, los centros infantiles, entre otros). En otros casos este trabajo se despliega desde espacios comunitarios sostenidos por organizaciones sociales, que en su mayoría no reciben el reconocimiento oficial ni recursos económicos suficientes para sostener esas tareas en el marco de condiciones dignas tanto de trabajo como de cuidados brindados, viéndose vulnerados diversos derechos en este proceso.

Desde las organizaciones sociales y políticas se sostiene día a día en los territorios una fuerte pelea por las condiciones en que se cuida, se cría, se educa y se promueve el desarrollo de las niñeces y juventudes. Luchamos por recursos, nos formamos, debatimos, nos organizamos. Este enorme trabajo se sostiene en territorios profundamente golpeados por la crisis social, después de décadas de desatención de derechos básicos por parte del Estado, con altos índices de desempleo o empleo precario y sin derechos, impactando todo esto con mucha fuerza en las condiciones materiales y subjetivas de vida de las infancias y juventudes. 

En este contexto social, la disposición de la cuarentena implicó de hecho el desmantelamiento transitorio de casi todos los dispositivos sociales (ya sea estatales o comunitarios) de cuidado y acompañamiento del desarrollo de les niñes y jóvenes, relegando a estos sectores de nuestra población en los hogares o los barrios, dejándoles sin sostén y andamiaje social. Esta desestructuración social significa para las niñeces y juventudes la pérdida de aquellos espacios en donde desarrollaban parte de sus vidas y que constituían lugares de socialización, educación, cuidados y acompañamiento, así como del contacto social con personas referentes afectivas. Lugares en donde se satisfacían necesidades y se garantizaban derechos. 

Así y todo, las organizaciones y les trabajadores de los espacios populares de educación y cuidado de las infancias han sostenido la atención de las necesidades de alimento de las familias de los barrios en donde se insertan, desarrollando un trabajo territorial imprescindible, organizándose y llegando a donde el Estado no llega, con ollas populares, entrega de bolsones de alimentos y solidaridad

Asimismo, se viene sosteniendo un arduo trabajo para garantizar la continuidad del vínculo pedagógico-afectivo entre educadoras y niñes, poniendo el foco en el sostén afectivo, pero también -y entendiendo que son cosas que van de la mano- intentando garantizar apoyos relacionados con la sistematización y construcción de conocimiento. En algunos casos, les niñes que concurren a los espacios de niñez están escolarizades, pero en otros no. El gran desafío que se plantea en esta coyuntura es acompañar a eses niñes en sus desarrollos desde una mirada integral, que comprende los cuidados, la crianza, los juegos, y los aprendizajes escolares. Y sostener el vínculo con las familias, que son quienes cuidan -siendo además quienes en este contexto se ven doblemente recargadas por tener que hacerse cargo al interior de los hogares de garantizar los cuidados, la crianza y la educación de sus hijes, sin el andamiaje presencial de los espacios comunitarios. 

¿Qué está pasando con los Espacios de niñez? ¿qué trabajo vincular se está sosteniendo con las niñeces y jóvenes? ¿qué impactos genera todo esto en las familias y los barrios, y qué necesidades y preocupaciones aparecen? ¿qué tareas están desarrollando las organizaciones? Son preguntas que aparecen a la hora de pensar la realidad de eses niñes y jóvenes en este contexto y que nos interpelan con fuerza a la hora de pensar los proyectos político-pedagógicos populares, en donde parte de la tarea ahora será, con mucha seguridad, aportar herramientas para acompañar desarrollos en un sentido reparador y democratizante. 

Desde el Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) y el Frente Arde Rojo (FAR), dos movimientos sociales que trabajan en distintos barrios del conurbano bonaerense y llevan adelante jardines populares, nos cuentan que diseñaron una serie de materiales pedagógicos para continuar el vínculo y el acompañamiento de les niñes que asistían al espacio y que ahora están pasando una situación difícil debido al aislamiento obligatorio. “Los materiales consisten en juegos sencillos para entretenerse utilizando materiales que pueden encontrarse en cualquier casa o recurriendo a la imaginación. También apuntan a que mediante estos juegos se pueda integrar toda la familia y que las y los adultos acompañen a los más pequeños a sobrellevar el encierro.”

Antonella, educadora del jardín Sembrando Huellas que pertenece al FOL y se desarrolla en la villa 1 11 14 de Capital Federal, remarcó que la pandemia vuelve a poner sobre la mesa la desigualdad social y los problemas que esto trae aparejado como las consecuencias sobre la salud, el trabajo y la educación de les niñes. Nos contó que están implementando tres estrategias para garantizar el acompañamiento y la continuidad pedagógica de les niñes: 1) videollamadas con cada familia, donde interactúan y dialogan tanto con les niñes como con les adultes; 2) envíos semanales de propuestas a través de videos; 3) construcción de recurseros para ofrecer a las familias variadas posibilidades de juego. Nos cuenta que estas estrategias las llevan adelante entre compañeras del movimiento: “...estas videollamadas y vídeos que enviamos a las familias se garantizan desde quienes nos acercamos al jardín justamente para impulsar esta construcción junto a las compañeras, desde una pedagogía política más libre, donde podamos construir la emancipación de les niñes y romper con el adultocentrismo.” A partir de estos diálogos que mantienen con las familias es que pueden también conocer la realidad que están atravesando, “saber cómo se están cuidando del coronavirus y en qué situación están en términos laborales, ya que muchas laburan en la costura y eso ha sido parado por la pandemia”.  

Con respecto a cómo esta coyuntura ha golpeado en la realidad de los barrios y las familias, Micaela, docente de Primaria y educadora del FAR en Zona Norte de la Provincia de Buenos Aires, afirma que el trabajo territorial se está adaptando a la cuarentena, los espacios de niñez y juventudes no están funcionando como antes, y tampoco las cuadrillas de trabajo, que en general son de limpieza o de construcción. Toda la energía está puesta en garantizar la alimentación en el barrio. Por otra parte, relata una situación cotidiana muy difícil para les niñes y jóvenes: “Yo estuve yendo al barrio varios días y la realidad es que hace tiempo que no veía la situación así. La falta de trabajo en lo cotidiano, los pibes intentando respetar la cuarentena algunos pero más bien en la calle, por las condiciones habitacionales difíciles... muchos pibes en las calles, realmente super complicado. Y mucha droga.”

Con respecto al trabajo pedagógico, nos cuenta que se está tratando de acompañar el proceso escolar garantizando que les niñes accedan a las tareas y las puedan hacer. Pero afirma que en este momento se está tratando de priorizar lo vincular. “Las compañeras mismas que son educadoras viven en los barrios, se siguen cruzando a los pibes y se toman ese momento para preguntarles cómo están, cómo se sienten. lo mismo que hacemos en nuestros espacios, que son espacios de mucha contención para niños, niñas y adolescentes. También se estuvieron preparando los Cuadernillos de Coordinación Niñez de actividades más vinculadas a lo recreativo, estamos haciendo el ejercicio de pasarlo a los barrios, mediando para que llegue. Pero todo es difícil y cuesta mucho. No todas las familias tienen celular, si hay celular hay uno en la familia, se comparte, o no hay datos…

Por su parte, Analía García, coordinadora pedagógica de la Red Andando, afirma que la distancia física obturó la fluidez del contacto con les niñes. Así y todo, los Centros Comunitarios sostienen propuestas semanales para niñes de 45 días a 5 años en el marco de la virtualidad. La Red Andando está compuesta por dieciséis Centros comunitarios que trabajan desde el paradigma de la educación popular, ubicados en trece barrios de Moreno y Merlo de la Provincia de Buenos Aires. Todos los espacios están reconocidos como UDI (Unidades de Desarrollo Infantil), y en los Centros participan 1500 niñes y un total de 226 educadoras. Les niñes que asisten a los Centros no se encuentran escolarizades (en la mayoría de los casos por falta de vacantes en los jardines del Estado) “Con respecto a las familias de maternal decidimos mandar semanalmente actividades no obligatorias, y contarles un poco cómo es el trabajo con los bebés… entonces mandamos actividades, o videos, o un flyer contando qué es un juego heurístico, qué es un juego de exploración... Hay un proyecto de música que sale todos los viernes, donde mandamos una canción y estamos pensando un repertorio comunitario. Y también estamos recuperando cómo las familias están viendo a los pibes, cómo los pibes están creciendo, cosas que tienen más que ver con crianza y cuidados…

En el caso de les niñes más grandes, Analía afirma que la mayoría de las familias están preocupadas por el tema de la alfabetización y de prácticas del lenguaje, por lo que también se envían actividades semanalmente para pensar las matemáticas y las prácticas del lenguaje, aunque también actividades sueltas de otras áreas de experiencias: “Tomamos los Diseños Curriculares de la Provincia y miramos ahí los contenidos mínimos que se necesitan para trabajar, y sobre eso estamos armando secuencias.” En ambos casos, lo que se hace es enviar un flyer a las familias con las actividades, “y les planteamos -en infantes particularmente- que todo es parte de lo que después vamos a retomar cuando nos volvamos a ver. O sea que no con actividades sueltas sino que tienen un sentido dentro del marco de nuestro proyecto comunitario.”

En los centro comunitarios de la Red Andando las familias retiran viandas para todes les integrantes de la familia, no sólo para les niñes que asisten al centro infantil. “Lo que estamos haciendo ahí realmente es una cuestión vincular muy fuerte. Entonces algunos Centros cuando vienen las familias a retirar las viandas, los bolsones, según lo que se dé, también se llevan actividades, cartitas, cosas para los pibes… Nos parece que también lo vincular está acá, entre los adultos”, remarca Analía.

Esta tarea se sostiene desde abajo, con el fuerte convencimiento de la necesidad de tejer lazos territoriales que permitan organizarse y construir otros mundos posibles.  En este proceso las niñeces y juventudes son co-protagonistas actives, sujetes de derecho y actrices y actores plenos del mundo que habitamos y que prefiguramos todos los días. Las organizaciones sociales apuestan en sus construcciones territoriales a mundos respetuosos, cuidadosos, democráticos y revalorizantes de las niñeces, y están demostrando una vez más estar a la altura de las necesidades y la realidad que se vive en los barrios. Sobra solidaridad, compromiso y trabajo territorial. Lo que falta son los recursos del Estado para garantizar todos los derechos para les niñes y sus familias, situación que se agrava de manera atroz en el marco de la pandemia y la cuarentena. Pensamos que cualquier salida y gestión de dicha crisis debe necesariamente tener en cuenta a las organizaciones y los Espacios de educación popular que son quienes están de manera cotidiana en los territorios, garantizando derechos y acompañando la construcción de caminos de protagonismo, dignidad,  emancipación e igualdad para las niñeces.

Para acceder a los materiales para la continuidad pedagógica haga clic en los siguientes enlaces:



Nota de:

María Eugenia Jeria
 
Martina Senes                             

Diseño:

Martín Gatti

Florencia Miguel