miércoles, 8 de abril de 2020

Continuidad pedagógica y derechos

Descripción de imagen: de fondo imagen de la obra "Juanito Laguna aprende a leer" de Antonio Berni donde hay tres niñes que podrían estar en situación de calle y una docente con un libro. Recuadro bordó. En el margen superior derecho un cartel que dice "Docentes para qué?" y en el margen inferior derecho el título de la nota "Continuidad pedagógica y derechos".




Continuidad pedagógica y derechos

A mediados del mes de Marzo, el Gobierno Nacional decretó, luego de algunas medidas de carácter excepcional y preventivo, la suspensión del dictado de clases presenciales de todos los niveles educativos como medida sanitaria por la pandemia que irrumpe en el mundo a partir de la propagación del virus COVID-19. Ante esta suspensión se propone en consonancia dar continuidad a la escuela desde diversos formatos a distancia que buscan asegurar la persistencia de los aprendizajes, en el tiempo que dure la cuarentena.
En las últimas semanas, han circulado diversas informaciones, apreciaciones y posicionamientos acerca de la llamada “continuidad pedagógica” y sus implicancias en la vida educativa y laboral de la comunidad educativa. Nos interesa aportar a este debate por estar implicades en él, como docentes, estudiantes y familias de la escuela pública.
Entendemos que cualquier proyecto educativo debe ir de la mano del cumplimiento de derechos. Derechos conquistados a través de la lucha organizada y constante durante décadas de diferentes sectores y grupos organizados de la clase trabajadora. Sabemos que atravesamos un momento de profunda crisis social, económica, sanitaria, laboral, educativa y que esta crisis traerá aparejados fuertes impactos de dichos aspectos en las condiciones de vida.
La continuidad pedagógica refiere a la necesidad de que les actores del sistema educativo, en sus distintos niveles de responsabilidad, establezcan consensuadamente estrategias a implementar para garantizar y/o promover el aprendizaje de les niñes en el contexto que hoy nos toca vivir: el aislamiento  obligatorio. Ahora bien, la preparación y la implementación de estas estrategias debe tener en cuenta varios factores:
- El carácter limitado de la continuidad pedagógica al tratarse de la virtualización de los procesos de enseñanza y aprendizaje tal y como se vienen transitando cara a cara en las escuelas. Acá aparece con mucha fuerza lo que llamamos construcción del hecho pedagógico en la escuela: en el territorio escuela tienen lugar procesos político-pedagógicos que constituyen verdaderos andamiajes del desarrollo de les niñes y les jóvenes y que se convierten en sostenes estructurales cotidianos de sus vidas. Nos referimos a los vínculos que establecen les niñes/jóvenes/adultes con sus docentes y con pares, vínculos que habilitan construcción colectiva y significativa de conocimientos y sin los que, nos atrevemos a decir, es muy difícil esta construcción. Entendemos a la escuela como un territorio en donde se crea día a día una trama de vínculos (político-pedagógico-afectivos) que posibilitan el aprendizaje social y cultural. Dicho esto: ¿qué tipo de continuidad pedagógica están pensando y promoviendo desde los niveles más altos de responsabilidad educativa? ¿Qué procesos entendemos como docentes que tenemos que promover en el marco de esta virtualidad? ¿Cómo sería el intento de acompañar pedagógicamente a nuestres estudiantes? ¿Es importante que aprendan a multiplicar o dividir en lo que dure la cuarentena? ¿O sería mejor enforcarnos en un acompañamiento afectivo -con sus limitaciones en la virtualidad-, reforzando la transmisión cultural, lo lúdico, y el intercambio acerca de las emociones que esta situación trae? Lo que sí sabemos es que cualquier proceso de acompañamiento pedagógico fracasará y será poco eficaz sin vínculo afectivo. La escuela, en tanto arena de lucha para la construcción de proyectos educativos comprometidos con la vida digna y los derechos, es un territorio que debe seguir pensando en las subjetividades que la habitan y el desafío es pensar cómo, y si es posible, promoverlo en el marco de esta virtualidad.
- Las condiciones de les estudiantes para desarrollar las propuestas y apropiarse de las mismas: ¿poseen computadora y conexión a internet? ¿Sus familias están en condiciones de mediar entre las propuestas didácticas y los aprendizajes de les niñes? ¿Es legítimo pedirles actuar como mediadores? Acá aparece con mucha fuerza el rol docente como mediación en la construcción de los aprendizajes.  Por fuera de las condiciones posibles de hacerlo o no hacerlo: ¿es legítimo esperar que las familias asuman ese rol? Creemos que no en relación a los contenidos que se está esperando que trabajen en las casas. Si bien cada familia asumirá ese rol en la medida de sus posibilidades, pensamos que es profundamente ilegítimo y antidemocrático hacer recaer sobre ellas la responsabilidad de los aprendizajes. Hacerlo podría favorecer la autoculpabilización de las familias que no pueden asumir el rol de mediadoras. De nuevo aquí serán los sectores sociales más postergados de nuestra sociedad quienes llevarán todas las de perder, profundizándose desigualdades que la escuela intenta reparar desde las distintas funciones que desarrolla como institución.

Estado y mercantilización de la educación
La crisis que se despliega a partir de la declaración de la cuarentena social obligatoria estalla dentro de un marco de fragmentación y progresivo vaciamiento de la educación de las grandes mayorías, generando un estado de situación del sistema educativo que en algunas jurisdicciones directamente viola el derecho a la educación de niñes, jóvenes y adultes. Escuelas que se caen a pedazos, sueldos cercanos a la canasta de pobreza y recortes en programas de reducción de la brecha tecnológica, de alimentos escolares, entre otros. Estas condiciones atentan contra los proyectos educativos territoriales que se construyen y sostienen día a día para restituir derechos que el Estado vulnera sistemáticamente, cercenando la vida digna de las grandes mayorías trabajadoras.
De la mano de lo dicho anteriormente acontecieron reformas en planes de estudio y en tramos de diferentes niveles, por ejemplo en CABA han implementado reformas en nivel medio (Nueva Escuela Secundaria, Secundaria del Futuro) y en nivel superior (UniCABA). Un avance sigiloso pero firme que persigue instalar los lineamientos neoliberales del ajuste educativo, con más o menos éxito pero con mucha resistencia de la comunidad educativa. Entendemos que los paquetes de virtualización de la enseñanza -que vienen de la mano de los programas del Banco Mundial y tienen un tinte tecnocrático, precarizador del trabajo de les docentes, pro privatización y arancelamiento- también son parte de los embates del capital sobre la educación pública.

Condiciones laborales
El  tan nombrado y escuchado “teletrabajo” también impacta en las condiciones de trabajo de la docencia generando una situación de sobreexplotación: borramiento del límite horario para trabajar, obligación de les trabajadores de proveer la herramienta de trabajo –computadora y conexión a internet- y exigencia per sé de formación necesaria para planificar e implementar propuestas virtuales de enseñanza. Esta modalidad avanza sobre las responsabilidades y roles de la docencia que, afirmamos, no ha sido suficientemente capacitada para responder a esta exigencia (nuestras carreras son en su enorme mayoría presenciales). Por un lado, esta situación se complejiza aún más frente a las situaciones particulares de les estudiantes que exige repensar las plataformas “formales” y “sugeridas” o esperables de intercambio (como las aulas virtuales, plataformas educativas, blogs, etc.) ya que no todes tienen acceso a una computadora o tienen acceso a una red wi-fi sólo en horarios que no son los escolares. Por otro lado cada nivel y modalidad educativa (Inicial, Primaria, Especial, Secundaria, Adultes, etc.) demanda pensar en una especificidad y herramientas/recursos particulares atendiendo a los saberes y a los niveles de autonomía de cada sujete de la educación, así como a sus condiciones materiales de vida.
Exigir la generación de estas nuevas metodologías adecuando contenidos a la modalidad virtual es como mínimo preocupante. Y mucho más teniendo en cuenta las malas condiciones salariales y de trabajo que imponen los gobiernos en todas las jurisdicciones del país.
A su vez, estas problemáticas dejan al descubierto que no sólo docentes necesitan herramientas sino también otres trabajadores de la educación, como por ejemplo les “facilitadores digitales” contratades y precarizades que han tenido muy extensas jornadas laborales virtuales respondiendo las preguntas de les docentes, brindándoles herramientas, generando plataformas virtuales y dando contención en las escuelas. El acceso a la tecnología, la conectividad y las herramientas y plataformas demandadas por cada especificidad de las modalidades educativas,  tienen que estar aseguradas para que docentes, trabajadores de la educación y estudiantes puedan garantizar el derecho de estos últimos a la educación.
No son vacaciones
Algunas universidades (como la UBA y otras del Conurbano bonaerense) han modificado el calendario académico estableciendo que el año lectivo actual se desarrollará entre junio 2020 y marzo 2021. Esta decisión generó un gran impacto y trajo aparejados múltiples debates en torno a la modificación de los calendarios a raíz de la cuarentena obligatoria, sobre todo porque el esquema de readecuación se planeó de manera inconsulta con la población docente, imponiéndoles una vez más un carácter pasivo en las decisiones tomadas.
Esta decisión afecta las condiciones laborales de les trabajadores de la educación ya que avanza sobre su cronograma estipulado para vacaciones y sus horas de trabajo. En el caso de que una resolución de esta índole se dicte en los restantes niveles educativos se estará desconociendo la enorme cantidad de horas de trabajo que está dedicando la docencia en este momento para sostener las propuestas de enseñanza virtual con sus estudiantes y se estará avanzando sobre derechos reconocidos por el Estatuto Docente de las jurisdicciones de todo el país.
La posibilidad de “perder el año” para numerosos sectores estudiantiles significaría la profundización de las desigualdades y una aún mayor precarización de sus vidas. En relación a esto entendemos que la salida de la cuarentena implica enorme cantidad de trabajo desde los diferentes niveles de orientación y adecuación de contenidos de los Ministerios de Educación en cada jurisdicción, siendo necesaria la adaptación de los mismos y la organización de nuevas dinámicas de cursada para poder promover aprendizajes en un marco democrático y comprometido con el derecho a la educación, involucrando en esta decisión a les docentes y a la comunidad que son quienes conocen mejor la realidad educativa.
Entendemos que en este proceso, ningún derecho puede ser vulnerado. El Estado debe hacerse responsable de gestionar la salida de esta crisis en un marco de total garantía de derechos conquistados. 


Nota: María Eugenia Jeria

Colaboraron:

Camila Pedemonte
Florencia Miguel 
Mailén Rosetto Barcala
María Celeste García Orfanó
María Sol Pedemonte 
Martín Gatti
Martina Senes

Diseño:
Florencia Miguel
Mailén Rosetto Barcala
Martín Gatti

Docentes para qué?


Descripción de imagen: Fondo de hoja blanca arrugada con recuadro negro. En el texto dice "docentes para qué?" y abajo, más pequeño, se encuentra el logo CAUCE-MARABUNTA.
“¿Docentes para qué?” se propone ser una revista de docentes en formación y en ejercicio que busca plasmar en papel y de forma virtual nuestras inquietudes, problemáticas y preguntas así como también nuestras experiencias, reflexiones y saberes.
Nos proponemos continuar abriendo nuevas puertas para producir conocimiento crítico, para habilitar nuevos y múltiples saberes, para generar encuentros con otres. Aunar las experiencias y vivirlas colectivamente hace del trabajo docente una experiencia formadora, y a su vez, escribir y producir es una forma de desafiar y sobrepasar las ideas socialmente instaladas acerca del rol que tenemos quienes educamos.

Queremos hacer posible -mediante la investigación, escritura y publicación- experiencias de aprendizajes horizontales entre pares, legitimando nuestros conocimientos en diaria construcción, plasmando y compartiendo nuestros saberes dentro de las salas, las aulas y espacios educativos ‘no formales’. Para esto consideramos fundamental constituir un espacio de intercambio y reflexión entre estudiantes, docentes e investigadores, a partir del cual se construya la revista colectivamente.

“¿Docentes para qué?” no sólo es el título, es también una pregunta que nos hacemos constantemente. En este contexto de cuarentena donde reinventamos y repensamos nuestras prácticas nos resuena más que nunca y se nos abren nuevos interrogantes: ¿Por qué y para qué educamos? ¿En qué se basa nuestra profesión? ¿Es reemplazable? ¿Está sujeta únicamente a la escuela formal y oficial? ¿Es lo mismo ser docente virtual o presencial? ¿Cuál es la especificidad de nuestra profesión que hace que sea tan importante sostener el contacto con les pibis, jóvenes y adultes aún en cuarentena obligatoria? ¿Cuáles son nuestras certezas y nuestras incertidumbres hoy? ¿Cuáles son los nuevos desafíos? ¿Qué luchas nuevas debemos dar y cuáles sostener?

Para intentar responder algunas de estas preguntas decidimos comenzar a darle cauce a la revista a través de la virtualidad, entendiendo que no podemos encontrarnos cara a cara pero sí podemos producir escrituras colectivas e instalar reflexiones y discusiones que nos aquejan y compartirlas para seguir pensando.

Estudiantes, graduades y docentes tenemos mucho para decir. Por eso invitamos a quienes quieran participar a sumarse a discutir, pensar y escribir con nosotres y construir este espacio de intercambio.

Si tenés ganas de escribir o participar del armado de la revista: ¡Escribinos a docentesparaque@gmail.com !