Continuidad pedagógica y derechos
A mediados del mes de Marzo, el Gobierno Nacional decretó, luego de algunas medidas de carácter excepcional y preventivo, la suspensión del dictado de clases presenciales de todos los niveles educativos como medida sanitaria por la pandemia que irrumpe en el mundo a partir de la propagación del virus COVID-19. Ante esta suspensión se propone en consonancia dar continuidad a la escuela desde diversos formatos a distancia que buscan asegurar la persistencia de los aprendizajes, en el tiempo que dure la cuarentena.
A mediados del mes de Marzo, el Gobierno Nacional decretó, luego de algunas medidas de carácter excepcional y preventivo, la suspensión del dictado de clases presenciales de todos los niveles educativos como medida sanitaria por la pandemia que irrumpe en el mundo a partir de la propagación del virus COVID-19. Ante esta suspensión se propone en consonancia dar continuidad a la escuela desde diversos formatos a distancia que buscan asegurar la persistencia de los aprendizajes, en el tiempo que dure la cuarentena.
En las últimas
semanas, han circulado diversas informaciones, apreciaciones y posicionamientos
acerca de la llamada “continuidad pedagógica” y sus implicancias en la vida
educativa y laboral de la comunidad educativa. Nos interesa aportar a este
debate por estar implicades en él, como docentes, estudiantes y familias de la
escuela pública.
Entendemos que
cualquier proyecto educativo debe ir de la mano del cumplimiento de derechos.
Derechos conquistados a través de la lucha organizada y constante durante
décadas de diferentes sectores y grupos organizados de la clase trabajadora.
Sabemos que atravesamos un momento de profunda crisis social, económica,
sanitaria, laboral, educativa y que esta crisis traerá aparejados fuertes
impactos de dichos aspectos en las condiciones de vida.
La continuidad pedagógica refiere a la
necesidad de que les actores del sistema educativo, en sus distintos niveles de
responsabilidad, establezcan consensuadamente estrategias a implementar para
garantizar y/o promover el aprendizaje de les niñes en el contexto que hoy nos
toca vivir: el aislamiento obligatorio.
Ahora bien, la preparación y la implementación de estas estrategias debe tener
en cuenta varios factores:
- El carácter
limitado de la continuidad pedagógica al tratarse de la virtualización de los
procesos de enseñanza y aprendizaje tal y como se vienen transitando cara a
cara en las escuelas. Acá aparece con
mucha fuerza lo que llamamos construcción del hecho pedagógico en la escuela: en el territorio escuela tienen
lugar procesos político-pedagógicos que constituyen verdaderos andamiajes del
desarrollo de les niñes y les jóvenes y que se convierten en sostenes
estructurales cotidianos de sus vidas. Nos referimos a los vínculos que
establecen les niñes/jóvenes/adultes con sus docentes y con pares, vínculos que
habilitan construcción colectiva y significativa de conocimientos y sin los
que, nos atrevemos a decir, es muy difícil esta construcción. Entendemos a la
escuela como un territorio en donde se crea día a día una trama de vínculos
(político-pedagógico-afectivos) que posibilitan el aprendizaje social y
cultural. Dicho esto: ¿qué tipo de continuidad pedagógica están pensando y
promoviendo desde los niveles más altos de responsabilidad educativa? ¿Qué
procesos entendemos como docentes que tenemos que promover en el marco de esta
virtualidad? ¿Cómo sería el intento de acompañar pedagógicamente a nuestres
estudiantes? ¿Es importante que aprendan a multiplicar o dividir en lo que dure
la cuarentena? ¿O sería mejor enforcarnos en un acompañamiento afectivo -con
sus limitaciones en la virtualidad-, reforzando la transmisión cultural, lo
lúdico, y el intercambio acerca de las emociones que esta situación trae? Lo
que sí sabemos es que cualquier proceso de acompañamiento pedagógico fracasará
y será poco eficaz sin vínculo afectivo. La escuela, en tanto arena de lucha
para la construcción de proyectos educativos comprometidos con la vida digna y
los derechos, es un territorio que debe seguir pensando en las subjetividades
que la habitan y el desafío es pensar cómo, y si es posible, promoverlo en el
marco de esta virtualidad.
- Las condiciones de les estudiantes
para desarrollar las propuestas y apropiarse de las mismas: ¿poseen computadora
y conexión a internet? ¿Sus familias están en condiciones de mediar entre las
propuestas didácticas y los aprendizajes de les niñes? ¿Es legítimo pedirles
actuar como mediadores? Acá aparece con
mucha fuerza el rol docente como mediación en la construcción de los
aprendizajes. Por fuera de las
condiciones posibles de hacerlo o no hacerlo: ¿es legítimo esperar que las
familias asuman ese rol? Creemos que no en relación a los contenidos que se
está esperando que trabajen en las casas. Si bien cada familia asumirá ese rol
en la medida de sus posibilidades, pensamos que es profundamente ilegítimo y
antidemocrático hacer recaer sobre ellas la responsabilidad de los
aprendizajes. Hacerlo podría favorecer la autoculpabilización de las familias
que no pueden asumir el rol de mediadoras. De nuevo aquí serán los sectores
sociales más postergados de nuestra sociedad quienes llevarán todas las de
perder, profundizándose desigualdades que la escuela intenta reparar desde las
distintas funciones que desarrolla como institución.
Estado y mercantilización de la educación
La crisis que se
despliega a partir de la declaración de la cuarentena social obligatoria
estalla dentro de un marco de fragmentación y progresivo vaciamiento de la
educación de las grandes mayorías, generando un estado de situación del sistema
educativo que en algunas jurisdicciones directamente viola el derecho a la
educación de niñes, jóvenes y adultes. Escuelas que se caen a pedazos, sueldos
cercanos a la canasta de pobreza y recortes en programas de reducción de la
brecha tecnológica, de alimentos escolares, entre otros. Estas condiciones
atentan contra los proyectos educativos territoriales que se construyen y
sostienen día a día para restituir derechos que el Estado vulnera
sistemáticamente, cercenando la vida digna de las grandes mayorías
trabajadoras.
De la mano de lo
dicho anteriormente acontecieron reformas en planes de estudio y en tramos de
diferentes niveles, por ejemplo en CABA han implementado reformas en nivel
medio (Nueva Escuela Secundaria, Secundaria del Futuro) y en nivel superior
(UniCABA). Un avance sigiloso pero firme que persigue instalar los lineamientos
neoliberales del ajuste educativo, con más o menos éxito pero con mucha
resistencia de la comunidad educativa. Entendemos que los paquetes de
virtualización de la enseñanza -que vienen de la mano de los programas del
Banco Mundial y tienen un tinte tecnocrático, precarizador del trabajo de
les docentes, pro privatización y arancelamiento- también son parte de los
embates del capital sobre la educación pública.
Condiciones laborales
El tan nombrado y escuchado “teletrabajo”
también impacta en las condiciones de trabajo de la docencia generando una
situación de sobreexplotación: borramiento del límite horario para trabajar,
obligación de les trabajadores de proveer la herramienta de trabajo
–computadora y conexión a internet- y exigencia per sé de formación necesaria para planificar e implementar
propuestas virtuales de enseñanza. Esta modalidad avanza sobre las
responsabilidades y roles de la docencia que, afirmamos, no ha sido
suficientemente capacitada para responder a esta exigencia (nuestras carreras
son en su enorme mayoría presenciales). Por un lado, esta situación se
complejiza aún más frente a las situaciones particulares de les estudiantes que
exige repensar las plataformas “formales” y “sugeridas” o esperables de
intercambio (como las aulas virtuales, plataformas educativas, blogs, etc.) ya
que no todes tienen acceso a una computadora o tienen acceso a una red wi-fi
sólo en horarios que no son los escolares. Por otro lado cada nivel y modalidad
educativa (Inicial, Primaria, Especial, Secundaria, Adultes, etc.) demanda
pensar en una especificidad y herramientas/recursos particulares atendiendo a
los saberes y a los niveles de autonomía de cada sujete de la educación, así
como a sus condiciones materiales de vida.
Exigir la
generación de estas nuevas metodologías adecuando contenidos a la modalidad
virtual es como mínimo preocupante. Y mucho más teniendo en cuenta las malas
condiciones salariales y de trabajo que imponen los gobiernos en todas las
jurisdicciones del país.
A su vez, estas
problemáticas dejan al descubierto que no sólo docentes necesitan herramientas
sino también otres trabajadores de la educación, como por ejemplo les
“facilitadores digitales” contratades y precarizades que han tenido muy
extensas jornadas laborales virtuales respondiendo las preguntas de les
docentes, brindándoles herramientas, generando plataformas virtuales y dando
contención en las escuelas. El acceso a la tecnología, la conectividad y las
herramientas y plataformas demandadas por cada especificidad de las modalidades
educativas, tienen que estar aseguradas
para que docentes, trabajadores de la educación y estudiantes puedan garantizar
el derecho de estos últimos a la educación.
No son vacaciones
Algunas
universidades (como la UBA y otras del Conurbano bonaerense) han modificado el
calendario académico estableciendo que el año lectivo actual se desarrollará
entre junio 2020 y marzo 2021. Esta decisión generó un gran impacto y trajo
aparejados múltiples debates en torno a la modificación de los calendarios a
raíz de la cuarentena obligatoria, sobre todo porque el esquema de readecuación
se planeó de manera inconsulta con la población docente, imponiéndoles una vez
más un carácter pasivo en las decisiones tomadas.
Esta decisión
afecta las condiciones laborales de les trabajadores de la educación ya que
avanza sobre su cronograma estipulado para vacaciones y sus horas de trabajo.
En el caso de que una resolución de esta índole se dicte en los restantes
niveles educativos se estará desconociendo la enorme cantidad de horas de
trabajo que está dedicando la docencia en este momento para sostener las
propuestas de enseñanza virtual con sus estudiantes y se estará avanzando sobre
derechos reconocidos por el Estatuto Docente de las jurisdicciones de todo el
país.
La posibilidad de
“perder el año” para numerosos
sectores estudiantiles significaría la profundización de las desigualdades y
una aún mayor precarización de sus vidas. En relación a esto entendemos que la
salida de la cuarentena implica enorme cantidad de trabajo desde los diferentes
niveles de orientación y adecuación de contenidos de los Ministerios de
Educación en cada jurisdicción, siendo necesaria la adaptación de los mismos y
la organización de nuevas dinámicas de cursada para poder promover aprendizajes
en un marco democrático y comprometido con el derecho a la educación,
involucrando en esta decisión a les docentes y a la comunidad que son quienes
conocen mejor la realidad educativa.
Entendemos que en este proceso, ningún derecho puede ser vulnerado. El Estado debe hacerse responsable de gestionar la salida de esta crisis en un marco de total garantía de derechos conquistados.
Entendemos que en este proceso, ningún derecho puede ser vulnerado. El Estado debe hacerse responsable de gestionar la salida de esta crisis en un marco de total garantía de derechos conquistados.
Nota: María Eugenia Jeria
Colaboraron:
Camila Pedemonte
Florencia Miguel
Mailén Rosetto Barcala
María Celeste García Orfanó
María Sol Pedemonte
Martín Gatti
Martina Senes
Diseño:
Florencia Miguel
Mailén Rosetto Barcala
Martín Gatti
